lunes, 22 de enero de 2018

Irrisorio Monolingüismo Españistaní

Se vanaglorian de hablar solo castellano y nada más que castellano.

Pertenecen a una casta política que durante décadas ha hecho lo imposible por obstaculizar el desarrollo del euskera y del catalán.

Tanta arrogancia identitaria manifestada en un supremacismo lingüístico retrógrada ha teminado por pasarles la factura al más alto nivel institucional europeo, según reporta esta nota en Naiz:


El expresidente del Tribunal Constitucional español, Francisco Pérez de los Cobos, recibió cero votos de los diez posibles en su intento de formar parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

El Gobierno español nombró una terna de posibles candidatos para el puesto, formada por el mencionado Pérez de los Cobos, el director de la Asesoría Jurídica Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Martín y Pérez de Nanclares; y la catedrática de Filosofía del Derecho en la Universidad de Zaragoza, María Elósegui.

Los tres tuvieron que comparecer en una entrevista oral ante los diez miembros de la Comisión de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE). Según ‘Confilegal’, diario digital especializado en noticias jurídicas, la sorpresa saltó cuando comenzaron las preguntas en inglés y francés, y Pérez de los Cobos saltó con un «¿Pueden preguntarme en español?».

El conocimiento del inglés y el francés es un requisito indispensable. De hecho, Pérez de los Cobos aseguró en su currículum que dominaba ambos idiomas. Martín y Pérez de Nanclares recibió 7 votos, mientras que Elósegui se llevó los otros tres.

‘Confilegal’ matiza que algunas fuentes niegan que Pérez de los Cobos desconozca ambos idiomas, pero confirman que no obtuvo ningún respaldo.

El expresidente del TC era el candidato preferido por el Gobierno español. No en vano, durante varios años pagó la cuota del Partido Popular.

Es hermano del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, juzgado y absuelto por las torturas al ciudadano vasco Kepa Urra y responsable del operativo policial contra el referéndum catalán del pasado 1 de octubre.



Que se dedique a romper huesos como su hermano, es lo que se les da de forma natural.






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El Primer Candidato a la Investidura

Ya lo decía Txell Bonet en su entrevista, los catalanes son tozudos.

Para muestra, esto que nos llega desde Barcelona vía Público, anunciando la propuesta de investir a Carles Puigdemont, hoy asilado político en Bélgica pero de visita en Dinamarca, como president de la Generalitat, para lo cual cuenta con la legitimidad otorgada por su pueblo y la legalidad otorgada por un proceso electoral convocado por un régimen que pesaba derrotar al indepedentismo orgánico del 1-O con las urnas impuestas del 21-D.

Lean ustedes:


"Tiene absoluta legitimidad para ser candidato", defiende el president del Parlament de Catalunya.

El president del Parlament de Catalunya, Roger Torrent, ha propuesto a Carles Puigdemont para ser investido de nuevo como president de la Generalitat. En una comparecencia desde la Cámara, Torrent ha defendido que el líder de Junts per Catalunya (JxCat) "tiene absoluta legitimidad" para volver al cargo. El debate de investidura está previsto para finales de este mes.

Tras la ronda de contactos con los grupos realizada la semana pasada, Torrent ha señalado que el líder de Junts per Catalunya (JxCat) es el único aspirante propuesto y el que cuenta con "más apoyos". El president del Parlament ha asegurado que es "consciente de la situación personal y judicial" del candidato y que hará "todo lo que esté en mis manos" para proteger los derechos de "participación política" de todos los diputados de la Cámara.

La mayoría soberanista de JxCat y ERC mostró su respaldo a Puigdemont y la CUP reconoció su "legitimidad" para ser "el primer candidato a la investidura", mientras que el resto de grupos expresaron su rechazo.





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domingo, 21 de enero de 2018

Techo Seguro para Jóvenes Migrantes

De vez en cuando uno encuentra artículos en la prensa que le hacen recobrar la esperanza en la raza humana.

Tal es el caso de este dado a conocer en Deia, que nos habla de una iniciativa en Bilbo para dar techo a migrantes en completo estado de vulnerabilidad:


El pleno municipal ratificará el jueves la subvención a Itaka Escolapios para atender a más de una veintena de chicos

Olga Sáez

Diez jóvenes inmigrantes tienen desde el pasado fin de semana un techo donde cobijarse y, por tanto, un lugar al que llamar hogar. La Fundación Itaka Escolapios gestiona el nuevo piso de su red, que cuenta con otras cuatro viviendas, cuyo fin es ayudar a la emancipación de estos jóvenes. Para ello cuenta con el apoyo económico del Ayuntamiento de Bilbao.

El Bilbao del Museo Guggenheim tiene otra cara menos amable que requiere toda la solidaridad, no solo a nivel institucional sino también social. Hay jóvenes inmigrantes que estudian durante el día en la Fundación Peñascal buscando que su formación les permita mejorar su futuro, pero que en el presente habitan al ras del cielo. Han salido ya de los centros de menores al alcanzar la edad estipulada y no les ha quedado más remedio que establecerse en la calle debajo de un puente o en algún pabellón abandonado.

Estas condiciones les hacen sin duda más vulnerables a la marginación y ello es lo que se trata de evitar, prestándoles un hogar donde puedan fortalecer los cimientos de su vida. Hasta ahora había cuatro pisos de estas caraterísticas, a los que ahora se suma un quinto con diez plazas que cobijarán diez vidas más.

Así, alrededor de 25 jóvenes, casi todos de origen marroquí aunque alguno es de algún país subsahariano, viven en pisos con la tutela del personal de la Fundación Itaka Escolapios. Gracias a la cesión de un nuevo piso por parte de la Fundación Carmen Gandarias desde el pasado fin de semana se ofrecen estas diez plazas más. El Ayuntamiento de Bilbao ha renovado la subvención para este programa, decisión que será ratificada en el próximo pleno que se va a celebrar este mismo jueves.

Según explica Joseba Alzola, responsable de este programa de Itaka, “les damos la acogida, alimentación y todo lo demás que necesitan para su vida en el hogar”. Hasta ahora explica, “veníamos funcionando con cuatro pisos y en diálogo con el Ayuntamiento de Bilbao establecimos un convenio en el que incrementábamos diez plazas para poder poner en marcha un nuevo piso y atender a más chicos que están en la calle”.

Tres de los hogares son tutelados con una presencia de educadores más o menos constante y los otros dos pisos son lo que ellos denominan de semiautonomía. “Eso son chicos que ya han hecho la formación y están en un proceso de buscar empleo. Alguno está trabajando desde hace poco y nosotros les hacemos un acompañamiento, pero no tan intenso como en los pisos tutelados”.

Perfil

Se trata de jóvenes de 18 años, cuando ya han cumplido la mayoría de edad, que están hasta los 21 o 22 años. Principalmente jóvenes marroquíes, aunque hay alguno argelino, principalmente de la África Subsahariana.

Precisamente, en unos momentos en los que una sombra de desprestigio cae sobre los jóvenes inmigrantes, Joseba Alzola dice a su favor que “no tenemos ningún problema de convivencia con ellos; son chavales que salen de sus países por diferentes circunstancias y llegan a nuestra ciudad con ganas de buscar un empleo, mandar un dinero a sus familias... En definitiva, buscar una nueva vida”. Y recalca que “no tenemos ningún problema con ellos”.

Estos chavales cuando tienen minoría de edad van a los centros, pero “una vez que tienen una mayoría de edad, la administración lógicamente ya no les atiende y son chicos que son formales en su formación, pero que tienen una limitación con un hogar, con un acogimiento”.

Es ahí donde entran los formadores de Itaka, “porque vemos que tienen ganas de trabajar y que están integrados en esta sociedad; nosotros les prestamos ese hogar y ese equipo de profesionales que les pueda ayudar no solo en esos primeros días de empleo sino también en los que están buscando su emancipación”. Así, se les enseña cómo manejar un hogar, se les imparten clases de castellano y se les asesora en temas legales como puede ser un contrato de trabajo, un permiso de residencia...

En 2008 comenzó a andar este programa y nunca se ha encontrado con ningún problema con los chavales. “Puede que por la edad que tienen los chicos, haya surgido algún problemilla, pero nada grave, algo normal dentro de lo jóvenes que son”.

Desde Itaka saben que son chicos con ganas de trabajar, están en la calle y son formales. “Van puntuales al curso, se buscan la vida, tienen la inquietud de aprender cuanto antes el idioma para poder salir de esa situación. Ojalá pudiese haber más recursos municipales y más hogares como este. Pero, el tema de la financiación y que haya un acompañamiento tiene un costo económico”.

En este sentido, el responsable de esta fundación de Escolapios admite que no es posible atender a todas las peticiones. “Trabajamos con Peñascal conjuntamente y nos van informando de las necesidades que se tiene. Por ellos sabemos que hay chicos que están yendo a la formación y que están durmiendo en la calle”.

Al final unos y otros hablan y comentan sus necesidades porque se conocen entre sí. “Se enteran de que existen estos pisos y son ellos quienes solicitan una plaza para poder construir su futuro con unas garantías”.

En general son chicos de familias de varios hermanos, cuya situación en el país de origen es difícil económica y políticamente. En algunos casos han llegado en patera o debajo de un camión a centros de menores y han recorrido distintos sitios hasta llegar a Bilbao.

“Generalmente hablan entre paisanos o gentes de su pueblo y llegan a esta ciudad. Son situaciones bastante duras. Por eso, les decimos que, al menos una vez a la semana, llamen a las familias y les expliquen cómo se encuentran y lo que están haciendo. Sobre todo que no pierdan ese vínculo”.

La inserción en la sociedad de estos jóvenes es parte de la filosofía de este programa que mantiene que consiguiendo una buena integración de los jóvenes emigrantes en la sociedad hacemos de una ciudad más rica y plural.






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No Les Gustaron las Placas

"Abrir vías de diálogo con los insaciables" fue la manera en la que Joseba Azkarraga de la red ciudadana Sare calificó la apuesta por conseguir la tan ansiada bilateralidad, sumamente necesaria para hacer avanzar el proceso de paz y reconciliación abierto hace ya más de seis años por parte de la sociedad vasca.

Y es que los violentos simplemente se van a negar por siempre a aceptar su violencia... y se van a continuar victimizando, tal como lo ha hecho el a la sazón Ugarteko Iñaki Larrea Arruti la noche que la Ertzaintza asesinara a mansalva a Iñigo Cabacas, al demandar a la abogada de la familia y al periódico Gara por su cobertura investigativa. 

Así pues, el insaciable navarrico Iñaki Iriarte le ha encontrado peros a las placas que el régimen españistaní ha ordenado colocar al gobierno de la capital de todos los vascos. Y lo hace criminalizando a la infancia vasca, tal como hace unos días también lo hiciera Consuelo Ordoñez.

Para resumir, ellos exigen que se coloquen las placas y ellos mismo insisten en que eso... tampoco es suficiente. Y anuncian que nunca reconocerán a las víctimas del genocida nacionalismo español, ese que les convenció a ellos de ser lo suficientemente apátridas como para escribir memeces en contra de su propio pueblo.

Lean ustedes esto publicado en la página de Navarra.com:

“En memoria de…/ Gogoan… Víctima de ETA / ETA-ren biktima”. Este es el texto de las discretas placas colocadas recientemente por el Ayuntamiento de Pamplona –en manos, como todo el mundo sabe, de Euskal Herria Bildu- en recuerdo de dos personas asesinadas en la capital de nuestra comunidad por la citada organización terrorista.

Algunas voces han reprochado el hecho de que las placas omitan la palabra “asesinado”: les parece que se intenta así escamotear de la memoria colectiva la circunstancia esencial de que esas personas no murieron víctimas de una enfermedad, o como consecuencia de una imprudencia o un accidente, sino como resultado de un atentado criminal cuidadosamente planeado y fríamente ejecutado. Otras voces, por el contrario, entienden que esta suspicacia hacia el texto de las placas no está justificada.

A su modo de ver, la expresión “víctima de ETA” describiría suficientemente la realidad de que estas personas perdieron la vida a manos de una organización criminal. El que un ayuntamiento gobernado por Bildu haya comenzado a colocar tales placas sería una indudable buena noticia y entrañaría un reconocimiento expreso del daño, cometido por ETA y amparado por la Izquierda Abertzale.

En mi modesta opinión, la diferencia de pareceres no debería enfrentarnos, ni mucho menos provocar un cruce de descalificativos (“¡Intransigentes!, ¡buitres!”, “¡traidores!, ¡complacientes!”). Entiendo perfectamente que, con la mejor voluntad, haya quien considere absurdo (y hasta peligroso) criticar el texto de las placas.

Sin embargo, me inclino más bien hacia quienes lo consideran insuficiente. No porque la palabra víctima me parezca inadecuada en sí misma, sino por eso del “Timeo danaos et dona eferentes” (Temo a los griegos, incluso cuando traen regalos).

Todavía espero una autocrítica profunda y sincera en el mundo del nacionalismo vasco. Un examen de conciencia honesto y sin concesiones del horror que provocó y de las fantasías supremacistas y revolucionarias que le llevaron a actuar como lo hizo –no puntualmente, además, sino a lo largo de décadas y décadas; criando a personas desde la más tierna infancia para que pudieran un día convertirse en profesionales del odio  -.

Por ese motivo, desconfío todavía de los “regalos” de ese mundo. En este caso concreto, sospecho que la jugada será la siguiente: reconocer a los asesinados por ETA como “víctimas”. Y, punto y seguido, colocar idénticas placas con los nombres de “víctimas de la acción de la policía”, “de la política penitenciaria” o “del conflicto político”, aunque se trate de personas que fallecieron portando un arma. Porque, claro, de alguna manera uno puede ser víctima también de un accidente o una imprudencia, incluso aunque no haya una condena judicial de por medio.

¿En qué justifico mi suspicacia? En las infladas listas de “víctimas propias” que la Izquierda Abertzale ha hecho circular desde que tengo uso de memoria y que incluían suicidios, muertos por enfermedad, al explosionar la bomba que portaban, accidentes de tráfico, etc.

El tiempo dirá si me equivoco. Ojala sea así. Y esa labor de autocrítica dentro del mundo nacionalista a la que antes me refería haya comenzado.






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Venganza Cumplida del Ugarteko

Ya decíamos nosotros que allá en julio de 2017 a Estefanía Beltrán de Heredia se le notaba incómoda al ser cuestionada acerca del Caso Cabacas pues es bien sabido que el PNV ha hecho lo que ha podido para asegurar la más completa inmunidad  tanto a los responsables políticos (Francisco López y Rodolfo Ares) como a los autores intelectuales y materiales involucrados en la muerte a mansalva de Iñigo.

Con este reportaje publicado por Gara se podrán dar una mejor idea del por qué de la incomodidad:


El miércoles tendrá lugar el primer juicio relacionado con la muerte de Iñigo Cabacas, pero no buscará esclarecer la muerte del hincha del Athletic, sino que dilucidará la demanda de «Ugarteko» que pide 250.000 euros a la abogada de la familia, a GARA y a NAIZ por «daños y perjuicios» por publicar la grabación de sus órdenes y su identidad.

Iñaki Soto - Iñaki Iriondo

El miércoles, a las 9.30, comenzará en la sala de vistas número 13 de los juzgados de Bilbo el primer juicio relacionado con la muerte de Iñigo Cabacas a causa de un pelotazo en la cabeza disparado por la Ertzaintza el 5 de abril de 2012, mientras festejaba la victoria del Athletic contra el Schalke 04 y el paso de su equipo a la semifinal de la UEFA Europa League.

Casi seis años después de aquella fatídica noche, lo que se dilucidará esta vez en los tribunales no serán todavía las responsabilidades por haber segado la vida del joven basauritarra en una actuación policial que, según la Audiencia de Bizkaia, «infringió las más elementales reglas de la prudencia y la proporcionalidad». Lo que se va a juzgar es la demanda de «Ugarteko» –el mando que ordenó por radio «entrar con todo» en el callejón– contra la abogada de la familia de Iñigo Cabacas, Jone Goirizelaia, contra NAIZ, contra GARA, contra el director del periódico, Iñaki Soto, y contra su periodista Iñaki Iriondo, a los que acusa de daños a su honor y su intimidad que cifra nada menos que en 250.000 euros.

Las quejas de «Ugarteko»

En su demanda, «Ugarteko» afirma que las declaraciones de la abogada ante los medios y las informaciones publicadas por GARA y NAIZ son «el detonante de su deterioro de salud, y del cercenamiento de su carrera profesional».

En lo relativo a la salud, aduce tabaquismo, un notable incremento de peso y de las tasas de colesterol. A esto añade que, entre otras cosas, recibió tratamiento siquiátrico y sicológico durante dieciocho meses, quedándole importantes secuelas, daños personales, morales y pérdida de su capacidad de ocio, aislamiento social, ansiedad al oír en voz alta su nombre y apellido, fobia a eventos y miedo a ser reconocido y agredido, depresión y tranformación de la personalidad».

Sobre su trabajo asegura que supuso el fin de su carrera profesional, sufrimiento por una situación injusta, pérdida de confianza y seguridad en sí mismo, traslado forzoso de su puesto de trabajo y anulación de su mando efectivo sobre 120 personas.

Grabaciones e identidad

Las acusaciones contra NAIZ, GARA, su director y su periodista se sustancian en la publicación de las conversaciones de radio de la noche en la que hirieron mortalmente a Iñigo Cabacas, en las que se le escuchan a «Ugarteko» afirmaciones como «(23.33.41) Con las cuatro furgonetas entren a la herriko y corten los incidentes, y manténganse allí para que no haya más incidentes»; «(23.36.08) Estamos cargando y tenemos detenidos, necesitan apoyo»; y cuando un mando sobre el terreno dice que la situación está controlada, insiste con un tajante «(23.40.26) A ver, le repito las órdenes para que queden bien claras. Se lo acabo de comunicar al suboficial de grupo que está trabajando. Entren al callejón con todo lo que tenemos, entren a la herriko, controlan la situación y los que haya que puedan ser posibles agresores se les controla o se les echa, y se toma toda la posición. Y entonces estará la situación controlada».

Mención aparte merece que cuando un agente advierte a «Ugarteko» de que hay un herido tendido en el suelo y al parecer inconsciente (probablemente Iñigo Cabacas) diciéndole que no sabe si «es de un pelotazo o se ha desmayado, no sé», el mando le contesta con un despectivo «vale, vale, se habrá desmayado» en un tono difícil de describir por escrito, pero que se comprueba perfectamente en la audición de las grabaciones.

En su demanda, «Ugarteko» se queja también de que GARA y NAIZ le identificaran posteriormente con su nombre y sus apellidos, lo que acrecentó sus males. Además en el texto aduce una suerte de persecución personal, por atribuirle responsabilidades en la muerte de Iñigo Cabacas cuando no está imputado en esa causa.

Sobre las grabaciones

«Ugarteko» y su abogado aseguran sobre las grabaciones de los mensajes de radio que «en lugar de emitir de modo íntegro los archivos obrantes en el sumario», GARA-NAIZ eligen parte de ellos para hacer un «montaje» de «los hechos, de manera que, sacados del contexto total que conforman los 133 archivos, diseñan una realidad y una sucesión de hechos totalmente distinta a la real el día de autos».

En su escrito de defensa, los abogados de GARA y NAIZ responden que este diario «no ofrece la transcripción íntegra de las conversaciones, lo que sería ajeno a cualquier concepto periodístico e incompatible con los usos habituales en los medios de comunicación, puesto que muchas de esas conversaciones carecen de valor noticioso». Pero constatan que «GARA ofrece una edición de esas conversaciones, una antología del conjunto de audios de los que dispone, en orden cronológico y sin ningún tipo de manipulación que distorsione su contenido, conservando en todo momento el principio de veracidad, para que sus lectores y quienes escuchen las grabaciones tengan información para hacerse una idea propia de lo acontecido aquella fatídica noche».

Añaden que, contrariamente a lo que decía inicialmente el demandante, GARA ofreció una cronología detallada de la comunicación por radio.

Número e identidad

En cuanto a la queja por haber dado a conocer la identidad del demandante, la defensa sostiene que en el momento de la publicación (2-12-2013) «Ugarteko» es un personaje público, sobre el que giraba buena parte de la instrucción por la muerte de Iñigo Cabacas y de las informaciones que sobre ello se publicaban en todos los diarios. Recuerda que protagoniza, aunque sea a su pesar, un episodio con una dimensión social tremenda. También lo es porque ostenta una responsabilidad en un servicio público cuya labor en ese episodio estaba siendo investigada por los tribunales, algo lógico tanto por las consecuencias de lo sucedido –ha muerto un joven– como por las circunstancias –el fallecimiento se debe a un pelotazo lanzado por un policía a corta distancia–.

Aclaran, además, que fue otro el medio que dio a conocer primero el número policial de «Ugarteko» –3316– y que para conocer su identidad bastó con consultar el Boletín Oficial del País Vasco, donde el Departamento de Interior lo publicó en distintos momentos.

GARA y NAIZ no hicieron otra cosa que periodismo, dar a conocer hechos y datos veraces, contrastados y relevantes.

Mantuvo su sueldo y categoría tras cambiarle de puesto

«La angustia, depresión, pérdida de ocio y aficiones, pérdida de relaciones, cercenamiento de su carrera profesional… son patologías que por el sufrimiento que causan no pueden ser resarcidas ‘in natura’, por lo que habrán de ser resarcidas ‘en especie’ en este caso: mediante indemnización económica y mediante la retirada de todo tipo de noticia que relacione al Sr. Larrea con el fallecimiento [de Iñigo Cabacas]». Y «Ugarteko» ha cifrado ese resarcimiento «en especie» en 250.000 euros.

Antes, en febrero de 2016, en el obligado «acto de conciliación», había intentado cobrar o negociar una indemnización de 777.000 euros, a lo que la abogada de la familia, NAIZ, GARA y los periodistas se negaron. Lo que no aclara la demanda es por qué la petición de 777.000 euros se cambia por la de 250.000. Es preciso recordar que, si la familia de Iñigo Cabacas pudiera acogerse a la recurrida ley de víctimas policiales, la máxima indemnización a la que podría acogerse sería de 135.000 euros.

En su demanda, «Ugarteko» asegura que por las informaciones publicadas por GARA, además de perder la salud, había visto cercenada su carrera profesional. Afirma haberse visto perjudicado por su traslado forzoso a otro puesto de trabajo en el que dice haber quedado relegado «a archivar carpetas».

Según el texto presentado por su abogado ante los tribunales, «por resolución de la directora de Recursos Humanos de 25 de abril de 2013, [‘Ugarteko’] fue apartado del servicio de seguridad ciudadana, confiriéndole comisión forzosa para el desempeño de funciones que le encomiende el Viceconsejero de Seguridad». Pero el demandante cortó a su conveniencia esa cita puesto que, según una respuesta remitida por el Departamento de Seguridad al Parlamento, el letrado omitió explicar que las funciones que se le encomienden debían ser «acordes con su categoría, percibiendo las retribuciones equivalentes a la del puesto de trabajo» que ocupaba con anterioridad. Es decir, durante estos años ha seguido cobrando lo mismo que en su cargo anterior.

Además, según las fechas que ofrece el propio demandante, los efectos en la salud que padece «Ugarteko» son anteriores a que en diciembre de 2013 fuera identificado por este diario.






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Entrevista a Txell Bonet

Mientras Mariano Rajoy se queja del alto costo de la factura que le ha pasado Albert Rivera al negarse a que los peperos tengan grupo en el Parlament, con la intención de seguir dando cobertura a los acontecimientos en Catalunya nosotros hemos querido compartir esta entrevista  dada a conocer por Gara:


Txell Bonet, periodista y compañera de Jordi Cuixart, preso desde hace tres meses | La guionista acoge en su casa de Gràcia a un despliegue poco habitual: un fotógrafo, un cámara, otro que se queda de la entrevista anterior y la periodista. Lo hace con toda la paciencia y amabilidad, también con una frescura llena de vitalidad. Su creatividad se refleja en su relato de los últimos acontecimientos de su pueblo. Por encima de lo inmediato, sostiene que en la vida hay que ser corredora de fondo.

Maider Iantzi

Tras acomodarnos en su sala, donde hay un piano, bastantes fotografías familiares y de amigos, y más juguetes, nos empieza a contar que a los tres meses de la encarcelación de su compañero por un delito que no cometió está «todo lo bien que se puede estar en una situación así. Jordi es una persona bastante fuerte y está muy sereno. Somos muy conscientes de la injusticia y de la renuncia a la libertad. Pero, dentro de esto, es una persona con mucha empatía y se ha hecho su mundo con los otros presos interesándose por su situación. Ahí dentro hace todo lo posible por estar bien. Está mucho en la biblioteca, leyendo todas las cartas que recibe, contestando algunas, leyendo los periódicos que le llegan con siete días de tardanza. Viviendo el momento».

¿Quiénes son sus compañeros de celda y de módulo?

Convive en la celda con un señor irlandés. Su módulo es de relativa baja conflictividad y hay personas de todo el mundo. En sus cartas me ha contado que parece la ONU, que con cada historia se podría hacer un documental. Muchas de esas personas son de otros países y no les ha visitado ningún familiar. A veces cuando le llevo el paquete de ropa pongo algo para alguien si él me lo pide.

¿Qué contacto tienen?

El contacto que se permite en el sistema penitenciario, que son comunicaciones telefónicas de cinco minutos y diez llamadas a la semana. Él hace cinco a su madre y cinco a mí. Una vez a la semana tenemos los famosos 40 minutos a través de un cristal, y una vez al mes, un vis a vis íntimo y un vis a vis familiar. Eso es todo, aparte de las cartas que me envía, que a veces llegan a diez páginas.

¿Lleva a su hijo a esas visitas?

Siempre que puedo llevo a nuestro hijo porque cada semana cambia [tiene nueve meses]. Eso es lo más complicado. Cuando tienes un hijo de una edad tan pequeña, que es justamente cuando creas los vínculos afectivos, no es como si tú y yo estamos un año sin vernos. Los bebés se dan cuenta de todo. Él sabe que su padre está lejos. Lo llevamos con la máxima dignidad que podemos.

Eres periodista y guionista.

Trabajo haciendo documentales. Como “fixer” [ayuda a organizar las historias] para el canal “Arte”. He trabajado mucho para el canal “33”, haciendo programas culturales, de arte. Llevo desde los 18 años trabajando, tengo 42, y los autónomos hacemos tres trabajos a la vez, ¡qué te tengo que contar de mí, de mis horarios! [se ríe].

¿Eres también actriz?

Escribo poesía y siempre que he hecho poesía la he hecho acompañada de su interpretación. He realizado algunos espectáculos, performance poético-musicales, en las que interpretaba los poemas acompañada de músicos y elementos artísticos. Ahora no me puedo dedicar a ello; desde que he tenido el niño menos, pero estas cosas artísticas no son programadas, aparecen en tu vida cuando aparecen.

De periodista a periodista, le quería preguntar sobre su relato de los últimos acontecimientos de su pueblo.

Si ahora bajara un extraterrestre y le tuviera que explicar lo que está pasando desde mi punto de vista totalmente subjetivo y personal, le diría que vivimos en una sociedad del siglo XXI, con un acceso a las tecnologías, a la sociedad de los bienes, incluso de los bienes innecesarios. La mitad de lo que tenemos, ¡qué digo la mitad!, el 90% de lo que tenemos es paja, basura que acaba ensuciando el planeta, y en medio de esta sociedad tan sofisticada a veces cosas tan básicas como los derechos de manifestación o de libertad de expresión son coartados. Estas cosas tan primitivas son las que dan más miedo. Lo interesante es que el pueblo pueda expresar su voluntad, pero, en cambio, lo que el establishment estatal, europeo e internacional quiere es que la gente sea consumidora pasiva y no ciudadana activa. Entonces, lo que pasa en Catalunya, al margen de estas ganas que tenía el pueblo de hacer sentir su voz y de escoger su futuro, fuera cual fuera, es que estamos intentando hacer una revolución que es la del empoderamiento de la ciudadanía, y eso es ir totalmente a contracorriente.

¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos que está teniendo el Procés?

A corto plazo, por ejemplo, mi compañero está privado de libertad. En el 1 de Octubre hubo una violencia que se ejerció contra un pueblo que no la esperaba. Y esa violencia física ha sido más grande porque se ha convertido en sicológica. La gente ha pasado un luto de todo eso. Pero esto es una cosa inmediata; en la vida hay que ser corredor de fondo. Entonces, ¿las cosas positivas? La gente se ha dado cuenta de que puede salir a la calle, que puede actuar, que todos unidos podemos tener un cierto poder, que nunca habíamos llegado tan lejos. También es cierto que, desafortunadamente, hubo muchas canciones que se hicieron en Catalunya, de la época franquista, y ahora coges las letras de esas canciones, de hecho algunas se siguen cantando a veces en las manifestaciones, y esas letras podrían ser aplicadas en la situación en que vivimos ahora. Pero en el fondo siempre se va hacia delante. La historia de la humanidad siempre ha sido gente esclavizada, mujeres privadas de sus libertades, no se leía tanto como ahora, o sea, nunca un tiempo pasado fue mejor.

Pero ha habido un cambio en la manera de pensar de la gente.

Cuando la gente está haciendo algo tan sencillo como introducir un papel en una urna y llega una violencia inesperada, esto deja un poso en el alma. Pero siempre hay una noticia que tapa la otra, una prisa que tapa la otra, y, al menos, en una situación de unas elecciones totalmente ilegítimas, el independentismo ganó la mayoría absoluta, en todo un escenario pensado para que se perdiera. La gente sigue saliendo en las manifestaciones, sigue reclamando la libertad de los presos políticos. Parece que alguien aún no ha entendido que si una cosa son los catalanes es que son muy tozudos.

Eso me ha parecido. En las entrevistas todos me decían lo mismo: «No vamos a parar».

Es que al final es una cuestión de dignidad. Piensa que el pueblo también tiene su memoria histórica. Es decir, yo por suerte toda mi vida la he hecho en democracia [dibuja a la palabra ‘democracia’ unas comillas con las manos, ‘porque las sombras de otros periodos siempre son alargadas’]. Pero yo crecí con mi abuelo, él me explicó perfectamente lo que pasó en otras épocas aquí, cómo nuestra lengua estaba prohibida y, entonces, para nosotros esta lengua es un tesoro a mantener. Somos muy conscientes de cómo se nos ha reprimido. Hemos salido adelante, y ahora también lo vamos a hacer.

¿Está recibiendo muchas muestras de cariño?

Sí, sí. La gente anónima, popular, de la calle, es la más valiente. Son las personas que dicen lo que piensan en las redes, que te paran en la calle, que están totalmente indignadas con esta medida de prisión injusta. También pido a quien tiene una posibilidad de antena pública, artistas, deportistas, juristas, políticos, sobre todo personalidades que no son independentistas, que son de otros lugares del Estado, que si esta prisión preventiva les parece injusta, que lo denuncien. Si se van recortando las libertades para unos, lo que le pasa hoy a uno, mañana te puede pasar a ti.

¿Cómo vivió la movilizaciones por la libertad de Jordi Cuixart y Jordi Sánchez del martes?

Todos estamos en un estado de ánimo permanente de manifestación, aunque sea cuando paseo por la calle en silencio y veo a la gente con un lacito amarillo, para mí es tan importante como ver una concentración muy grande. Yo sé que no estamos solos, ese miedo no lo tengo, sé que esto no se va a olvidar, espero que no pase el tiempo, pero sé que es tan bestia lo que está pasando que ni se va a silenciar, ni se va a olvidar. Se están criminalizando las manifestaciones diciendo que pueden ser violentas y quiero agradecer a la gente que aún siga saliendo a la calle.






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Arantza Zabalegi y su Legado

Con especial reconocimiento a Arantza Zabalegi y agradecimiento a Mauro Saravia les compartimos este reportaje de nuestro amigo Danilo Albin, mismo que se ha dado a conocer en la página de Público:


El fotógrafo Mauro Saravia realiza un documental sobre la historia de la guipuzcoana Arantza Zabalegi, quien hizo posible que unas 500 personas accedieran a reparaciones económicas. “Todo esto lo hice porque se lo prometí a mi padre”, relata la protagonista. El film será llevado a centros educativos.

Danilo Albin

Arantza Zabalegi es una mujer de palabra. Hace ya unos cuantos años, su padre, un ex teniente del Ejército Vasco que peleó contra Franco, le pidió que ayudara a sus antiguos compañeros del Batallón Loiola a acceder a las indemnizaciones que ofrecía el Estado para quienes habían formado parte de las Fuerzas Armadas durante la República. Corría 1984. Hace menos de un año, esta mujer de Zarautz (Gipuzkoa) ayudó por última vez a una víctima del franquismo que consiguió acogerse a las reparaciones otorgadas por el Gobierno Vasco. En el medio, logró que cientos de víctimas se sintieran mínimamente reconocidas.

Su increíble historia acaba de convertirse en documental. El responsable es Mauro Saravia, un fotógrafo chileno afincado en Euskadi que anteriormente había trabajado en otros temas vinculados a la memoria histórica. Fue precisamente de esa manera que conoció el caso de Arantza. “Su relato me cautivó. Encima era una historia vinculada a la guerra civil, pero enmarcada en la época actual”, destaca a Público su director.

El film, que lleva como título 'Ondarea' ('Legado'), próximamente empezará a recorrer festivales de derechos humanos. “El objetivo también es llevarlo a centros educativos”, adelanta Saravia. Para sacar adelante este proyecto, el autor ha contado con el apoyo de la asociación Hego Izarra. Además, el instituto Gogora del Gobierno Vasco, que trabaja en temas de memoria histórica, se encargó de patrocinarlo.

“Cuando Mauro me dijo que quería hacer este documental me extrañó, porque hasta ese momento nadie me había propuesto algo así. Ha sido un detalle muy bonito de su parte”, dice Arantza Zabalegi a Público desde el pequeño comercio que regenta junto a su cuñada en Zarautz, una localidad de la costa guipuzcoana. Durante muchos años, esta tienda también sirvió como mostrador para muchas víctimas del franquismo que buscaban algún tipo de compensación por tanto sufrimiento. “Esto parecía una oficina; todos los días había un montón de gente”, recuerda.

Todo empezó en 1979, cuatro años después de la muerte del dictador Franco. Por entonces, Arantza era concejala del PNV en el ayuntamiento de Zarautz, donde se desempeñaba como teniente de alcalde. Era la primera corporación municipal que se formaba tras cuarenta años de dictadura, y daba la sensación de que todo estaba por hacer. En ese contexto, la protagonista de “Ondarea” se enteró que el gobierno español había sacado una ley que permitía acceder a subvenciones a las viudas de guerra. Y ella, que además estaba al frente de la comisión de Bienestar Social del ayuntamiento, decidió ayudar.

“Al principio fue muy difícil. Había que encontrar documentos sobre casos de fusilamientos y muertes en la cárcel, y no sabíamos si lo lograríamos”, recuerda. Así, entre un mar de dudas, empezó a colaborar con aquellas mujeres que habían perdido a sus maridos y que ahora buscaban una reparación económica.

“Hubo momentos muy duros y emotivos…”, señala Arantza. En su cabeza empiezan a aparecer imágenes de papeles amarillentos que anticipaban muertes, pero que también hablaban de amor. De un inmenso amor. “Durante la búsqueda de documentos, encontré muchas cartas de despedida enviadas por sus maridos desde la cárcel, a sabiendas que al día siguiente les iban a fusilar”, relata. Así, entre tanto sufrimiento, también comprobó que aquellas mujeres tenían una capacidad increíble de resistencia. “No eran solamente viudas con hijos, sino que habían peleado contra el franquismo y eran las perdedoras de la guerra”, remarcó.

El valor de una promesa

La promesa que marcaría definitivamente la vida de Arantza llegó en 1984. Ese año, el gobierno aprobó la Ley 37/84, dirigida a reconocer los “derechos y servicios prestados a quienes durante la Guerra Civil formaron parte de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Orden Público y Cuerpo de Carabineros de la República”. Su padre, que había sido teniente del Batallón Loiola, estaba entre los destinatarios de esa normativa. “Cuando se enteró de esa ley –rememora-, me pidió que ayudara a sus amigos del batallón”. Entonces, ella le prometió que lo haría con cada persona que se acercara a pedirle asistencia. Al fin y al cabo, era también una manera de homenajear a todas y todos aquellos que “habían luchado por sus ideales”.

El padre de Arantza murió hace ya 25 años. Antes, el teniente del Ejército Vasco consiguió que el Estado le indemnizara. “Para él fue una satisfacción tremenda. No por el dinero, sino porque era una manera de reconocer que había luchado por algo en lo que creía”, señaló. Del mismo modo, Arantza tuvo aún más motivación para seguir poniendo su indispensable grano de arena para que otras personas accedieran a esas ayudas. Lo mismo hizo cuando salieron las indemnizaciones –ya fuesen de ámbito estatal o autonómico- para quienes habían estado presos. En total, medio millar de personas logró algún tipo de indemnización gracias a su colaboración.

Mientras Saravia ultima detalles para las primeras presentaciones del documental, su protagonista admite que todos estos años le dejan un sabor agridulce. “Las reparaciones llegaron tarde para mucha gente que también las merecía, pero que ya había fallecido. Creo sinceramente que se podría haber hecho mucho más”, reflexiona. Ella, al menos, hizo todo lo que pudo. Promesa cumplida.






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sábado, 20 de enero de 2018

Primer Aniversario de Iparralde

Iparralde ha tomado la vanguardia en la construcción nacional de Euskal Herria, para muestra de ellos basta y sobra lo logrado en materia de acercamiento de presos políticos a territorio vasco por parte del estado francés.

En ese tenor, les compartimos esta editorial de Naiz:


Los aniversarios suelen ser momentos de celebración, pero también son una ocasión para valorar el camino recorrido y una oportunidad para reflexionar sobre los retos del futuro. A punto de cumplirse un año de la creación de la Mancomunidad Vasca en Ipar Euskal Herria ha llegado el tiempo de conmemoración, pero también de la evaluación y la reflexión.

El despliegue de una institución nunca resulta una tarea fácil y más cuando esta nace con importantes déficit legales y competenciales. A pesar de todo, sus líderes entendieron desde el principio que la creación de esta institución era una oportunidad para avanzar y para hacer país. Y desde esa perspectiva hoy pueden decir que el recorrido ha sido fructífero. Quizás el reto más importante que ha tenido que superar este primer año la Mancomunidad Vasca ha sido el de la desconfianza entre el interior y la costa, resultado del gran desequilibrio de población e infraestructuras existente y que la nueva institución podía perpetuar. Una gestión cercana en el día a día ha permitido deshacer esos miedos y la ciudadanía de Ipar Euskal Herria palpa ya los frutos de una administración de los servicios propia. En la gestión ordinaria se pueden implementar políticas propias, pero el verdadero alcance de una institución está en los proyectos y planes de carácter estratégico, aquellos que dan forma a un país, pero que necesitan de periodos de tiempo más largos para madurar. Las perspectiva a futuro siguen siendo muy amplias.

Como en alguna ocasión ha dicho el presidente de la Mancomunidad Vasca, Jean-Rene Etchegaray, es una iniciativa de la inteligencia de un territorio para superar los límites y los vacíos de la ley. Palabras que recogen de modo claro el espíritu que anima el trabajo de los rectores de la Mancomunidad. Un espíritu perfectamente extrapolable al conjunto del país y que debería servir de guía para continuar dando forma a Euskal Herria por encima de vacíos competenciales y límites impuestos.






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Esparza Zabalegi | Iruña Capital Vasca

Por si alguien todavía no capta un concepto tan simple de entender tras una rápida investigación documental acerca de la importancia de Iruñea (Pamplona) como el corazón palpitante de la Nabarra Osoa, de Euskal Herria.... aquí les compartimos este imprescindible texto del inefable Jose Maria Esparza Zabalegi inspirado por la reciente petición por parte de los roñosos navarricos de declararar a Arantxa Tapia como persona non grata en Nafarroa. El mismo ha dido publicado en las páginas de Noticias de Navarra:


Josemari Esparza Zabalegi

Perdonen los lectores y lectoras, pero otra vez toca escribir perogrulladas. UPN y PP han solicitado la declaración de persona no grata para Arantxa Tapia, consejera del Gobierno Vasco, por haber dicho que Pamplona es una “capital vasca”. Así que vuelta la burra al trigo. ¿Qué hemos hecho en Navarra para padecer semejante grado de estulticia en nuestra clase política? ¿Por qué nos obligan a discutir al nivel del borrico si a esa altura todos tenemos las de perder? ¿Qué gana la derecha con ello? ¿Por qué para defender la separación institucional de Navarra del resto de provincias vascas -algo totalmente legítimo- tienen que recurrir a decir memeces? Iñaki Iriarte, parlamentario de UPN y conspicuo autor de Tramas de identidad, que tan a gusto leímos en su día, debería sentar a sus correligionarios y darles unas clases elementales de historia de Navarra e historia de la propia derecha navarra que, para defender lo mismo, bien lo sabe Iriarte, no recurrían a semejantes majaderías.

Que alguien les explique cómo Iruña, o Iruñea, era la Civitas de los vascones por antonomasia y la misma Pompeluna, la ciudad de Pompeyo, tiene igual raíz. Que toda la toponimia de la ciudad y de muchos kilómetros a la redonda es totalmente vasca y esa es la matriz del Reino de Navarra. Gaztanbide, Pérez Goyena, Iturralde, Caro Baroja, Jimeno Jurío, ¿alguien lo ha puesto en duda en toda nuestra bibliografía? ¿Cuántos documentos municipales de los siglos XVII y XVIII, a la hora de designar párrocos, capellanes, predicadores, escribanos o médicos, consideran “que el lenguaje primero y natural de la ciudad es el basquence”? Quizás en 1645 el vicario de San Cernin estaba haciendo política para Bildu o Geroa Bai cuando afirmaba que “la lengua bascónica es la lengua natural y materna de esta ciudad de Pamplona y su Montaña, y la accidental y advenediza es la castellana”. Si en Iruña “de cien personas que confiesan, noventa son en lengua bascongada”, ¿no hablamos de una ciudad vasca? ¿No dijo Juan de Beriain en su Doctrina Christianaque escribía en el euskera de Pamplona “Cabeza deste Reyno, que es el que se habla en la mayor parte del y el que mejor se entiende en todas las partes”? ¿No dijo el padre Moret en los Anales del Reino de Navarra que los naturales de Pamplona llaman en su lengua Jaun done Saturdi a San Cernín?” ¿Era nacionalista el doctor Joanes de Etcheberri cuando en 1712 escribió Iruña eskualdunen hiri buruzagia, Pamplona capital de los vascos?

A partir de entonces, ¿ha habido un solo escritor, un intelectual, un artista, un viajero, una enciclopedia, un periódico, un político navarro, ¡uno solo, jobar!, que haya negado que Pamplona sea una capital vasca? Desde las primera guías de la ciudad publicadas por el militar Emilio Valverde (1886) hasta la de Pío Baroja en 1956, todas reconocen a Navarra como centro de Vasconia y a Iruñea como su capital. En la de 1926, Pamplona-Navarra. Guía del Turista, el alcalde de Pamplona Joaquín Ilundain escribía: “Lo que hoy es provincia foral de Navarra fue, desde los orígenes de la historia de la península Ibérica, tierra de los vascos. Raza viril, fuerte y austera (…) En el siglo VIII, y ante la invasión sarracena, los vascos del Pirineo constituyeron el Reino de Navarra”. Ese era el tipo de textos que se enseñaban en las escuelas navarras a inicios del siglo XX, con diputaciones carlistas o liberales. ¿Ya entonces estábamos los abertzales manipulando la educación de los niños?

Pero lo peor de esta derecha navarra es que desconoce por completo a sus propios próceres. Algunos sí los conocen, por eso hay que exigirles que pongan más ilustración en el majadal de su partido. No les pedimos imposibles, como sería sofrenar a Ana Beltrán y su grey, incapaces de distinguir un libro de una paca de alfalfa. Los de UPN son navarros, tienen que llegar a entender que para defender la identidad de una Navarra sola no tienen que renegar de sus apellidos, de sus abuelas euskaldunas, del orgullo de la Vasconia pretérita. Que toda la derecha navarrista se ha enfrentado siempre al nacionalismo vasco diciendo precisamente que los verdaderos vascos eran los navarros. E Iruña su capital. El político pamplonés Víctor Pradera, padre del navarrismo y el mayor enemigo de la unidad política vasca, no tenía reparos en hablar ante las Cortes como “un diputado vasco”. Para él, en 1512 Navarra fue “el último pueblo vasco que se unió a España”. En 1918, El Pensamiento Navarrolo llamó “verbo de España y de Euskaria”.

Los directores del Diario de Navarra Garcilaso o Eladio Esparza no iban a la zaga ensalzando a Euskal Herria. Cuando en 1937 murió Francisco Javier Arraiza, exalcalde de Pamplona, el Diario destacó de él “su amor apasionado a su tierra vasca”. El director más duradero, José Javier Uranga, Ollarra, escribía en 1977: “Yo creo en Euskalerría, en el pueblo vasco, en una lengua y una raza, nunca puras, porque nuestra tierra ha sido paso... Pero una cosa es Euskalerría y otra Euzcadi, aunque suenen parecido”. En mayo de 1980, Ollarra confesaba que “Navarra es parte fundamental del pueblo vasco... Es más, yo diría que Navarra es, casi por sí sola, el pueblo vasco”. Y en abril de 1983: “Uno es vasco por raza, apellidos, vocación y deseo (…) Eterno error de los madrileños: Navarra es y seguirá queriendo ser vasca, porque lo de Euzkadi es otra cosa”.

Docenas de libros y artículos a mansalva de toda la derecha navarra redundan en lo mismo, desde carlistas como Baleztena, Etayo o Del Burgo padre, hasta falangistas como Manuel Paternain, Premio Nacional de Literatura, que en su Navarra, ensayo de biografía (Editora Nacional, 1956) dice que Navarra “es la porción más meridional y extensa de todo el País Vasco”. “Nuestra Euskalerria” dice en otras ocasiones. Y Pamplona, claro, su capital.

Con toda aquella gente se podría discutir hasta la extenuación sobre los colores de nuestras banderas y posiblemente no llegaríamos a acuerdos, pero todos aprendíamos. Con quien no se puede hablar de colores es con un ciego que no quiera ver. No pediremos a UPN que en sus parvularios lean textos de Campión, Olóriz o Altadill, ni mucho menos libros de editoriales como Txalaparta o Pamiela. Pero, por favor, que lean algo de sus padres y abuelos políticos. Más de derechas dudo que se hagan, pero más vascos y más navarros seguro que sí.

Y así, cuando del debate político-histórico sobren las perogrulladas, estaremos un poquico más cerca de comenzar a entendernos.







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Más Allá del Torcido Mandato

El españolismo impuso su retrógrada visión del relato histórico con respecto a las consecuencias del conflicto político generado por la negativa por parte de Madrid de renunciar a las glorias de su pasado imperialista permitiendo a las naciones bajo yugo colonial desarrollar su procesos de autodeterminación y recuperación de su soberanía. A saber, hoy en en estado español hay por lo menos cinco procesos de descolonización, cada uno en diferentes etapas siendo los más maduros el de Euskal Herria y el de Catalunya, pero sin demeritar los pasos que en ese sentido se dan en Galiza, Andalucía y Las Canarias.

Nadie niega que hubo violencia, la estatal que fue la causa y la popular, que fue el desafortunado efecto.

Nadie tampoco desde el ámbito popular niega que hubo dolor, que existieron y existen víctimas de una vorágine de violencia que llegó a su fin tras amplios consensos hace ya seis años, en lo que respecta a una de las partes. La otra de las partes ha seguido recurriendo a esa violencia seminal, la violencia de décadas que iniciase ese ciclo hoy cerrado unilateralmente en Aiete, esa violencia legaloide que se despliega lo mismo en Barcelona en contra de votantes que en la propia Euskal Herria... en contra de usuarios de las redes sociales... en contra de menores de edad que arriesgan la vida en las carreteras solo para poder ver a sus madres y padres... en contra de asosiaciones vecinales que denuncian la corrupción de las instituciones parapetadas detrás de esa violencia.

Pues bien, en esa imposición de su relato obligaron a la administración pública de la capital de todos los vascos a colocar placas en honor a los que los españolazos consideran sus caidos. Los muertos en las fosas y cunetas consecuencia del alzamiento militar del 36 pueden esperar... ellos, ante el nuevo escenario avalado hoy incluso por el Ministerio de Justicia del estado francés, pretendieron poner un nuevo obstáculo a la paz y a la reconciliación. Lo que no se esperaran es que de un revés, inteligente y cuidadosamente medido, EH Bildu por medio de Joseba Asiron colocara la pelota en su tejado. UPN ya ha hecho acuse de recibo, pareciera ser.

Les invitamos a leer este reportaje por parte de Gara:


El Consistorio de Iruñea ha comenzado a colocar placas de recuerdo a fallecidos en atentados de ETA. Había un mandato parlamentario para ello, pero el alcalde, Joseba Asiron, le ha añadido un enfoque constructivo y humano visitando ya a algunas víctimas. A la vez, casi todo el Parlamento ha pedido desclasificar documentos de Sanfermines 1978.

Martxelo Díaz - Ramón Sola

Los grupos de diálogo de Errenteria y otros ayuntamientos, el reciente acto de recuerdo unánime en Zarautz... Las iniciativas por la reconciliación y la convivencia que van apareciendo en el ámbito local en Euskal Herria tienen ahora un nuevo jalón en una capital: Iruñea. Existía un acuerdo parlamentario para que se colocaran placas de recuerdo a las personas fallecidas a manos de ETA, pero el alcalde de EH Bildu, Joseba Asiron, ha decidirlo no dejarlo en un acto de trámite y convertirlo en una iniciativa constructiva y con valor real. La noticia añadida al inicio de la colocación de las placas es que el alcalde y las familias respectivas están manteniendo encuentros que Asiron calificó ayer de «emotivos».

Las placas se han colocado en el número 16 de la Bajada de Xabier, donde murió Alfredo Aguirre Belascoain, de 14 años, al recibir el impacto de una bomba el 30 de mayo de 1985; y en la confluencia de las calles Marcelo Zelaieta y Bernardino Tirapu, en Arrotxapea, donde estaba el bar Porrón y falleció el policía Ángel Postigo Mejías el 15 de junio de 1980. Incluyen la inscripción «En memoria de», en euskara y castellano, junto al nombre de la persona, las fechas de nacimiento y muerte y las palabras «víctima de ETA».

En total, la lista de personas muertas en atentados de ETA en Iruñea asciende a 27. Para poner las placas es necesario contactar con las familias y recibir su visto bueno. El Consistorio de Iruñea ha podido entablar comunicación con cinco. Con las dos que contestaron de modo afirmativo e inmediato, Asiron ha mantenido encuentros personales, que resume como «cargados de emoción y dolor en más de un momento» y caracterizados por «la cercanía, el respeto y la cordialidad». Una tercera familia ha rehusado que se coloque la placa considerando que ello supondría «tener un recuerdo perenne del sufrimiento». Y otras dos se han negado, aunque Asiron desea que «sea solo inicialmente».

«Se trata de una obligación moral y siento satisfacción y orgullo por poderla llevar a cabo», destacó en su comparecencia Asiron. Subrayó que se enmarca en el trabajo por la memoria, dignidad, reconocimiento y reparación de las víctimas. Es consciente de que se abre «un proceso largo y complicado», pero incidió en la satisfacción que le han producido esos encuentros realizados en sus propios domicilios.

UPN se implica por 1978

Obviamente la violencia de ETA no ha sido la única de estas décadas en Iruñea, y al respecto hubo otra noticia relevante ayer: el Pleno del Parlamento aprobó una moción que insta al Gobierno español a desclasificar «todos los documentos, informaciones, datos y objetos existentes en la Administración del Estado relacionados con los sucesos de los Sanfermines de 1978», el asalto policial que acabó con la vida del joven de Iruñea Germán Rodríguez.

La resolución estaba impulsada por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos-Ahal Dugu, PSN e I-E, pero contó además con el apoyo de UPN, mientras el PP se abstuvo alegando cuestiones de competencia. Desde UPN, Iñaki Iriarte resumió que «pedimos para los familiares lo que deseamos para todas las víctimas de cualquier terrorismo: verdad, justicia y reparación».






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