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lunes, 20 de marzo de 2017

Un Claro No a la Violencia Machista

El caso de Izar, la pequeña hija de la presa política vasca Sara Majarenas, nos deja en claro que la violencia machista no conoce límites.

Es por eso que hoy les presentamos esta misiva publicada en Naiz:
Ante la violencia machista no caben actitudes tibias ni equidistancias

Las militantes de la izquierda abertzale, que firmamos este artículo, nos vemos en la obligación de exponer nuestra posición en relación a la publicación del procesamiento de Pol Asensio, exmilitante de la izquierda abertzale, por un posible abuso de una menor, y hacerlo de manera pública, por coherencia y ética política y militante.

Mikel Etxaburu, Joana Regueiro, Izaskun Guarrotxena, Gorka Garcia Sertutxa, Ohiana Bartra, Irati Sienra, Marta Perez | Militantes de la izquierda abertzale

En primer lugar, debemos destacar que la noticia guarda relación directa con una menor, a quien a nuestro entender se debe proteger sobre todo y ante todo. Por ese motivo, denunciamos la utilización amarillista y frívola que se ha hecho por parte de ciertos medios de comunicación de la noticia del procesamiento.

Quienes firmamos este artículo entendemos que estamos ante la expresión más perversa de la sociedad patriarcal en la que vivimos; y que a día de hoy, junto a la violencia machista, sigue siendo un problema que todas las entidades públicas tienen la obligación de atajar de raíz, y a la que la ciudadanía tiene el deber de responder, sin cuestionar ni criminalizar a las supervivientes, y en el caso de menores a sus madres, a cada paso que dan, como suele ser tan habitual en estos casos.

Sin ahondar en los motivos y las responsabilidades múltiples de la violencia machista, sí que queremos poner de manifiesto que en el caso de los y las menores, el abuso sexual es una de las formas de violencia machista, incluido el abuso que tiene lugar dentro del núcleo familiar, desgraciadamente más habitual de lo que creemos y tristemente silenciado.

Conocemos el poco o nulo respaldo judicial que desafortunadamente obtienen este tipo de casos. En los delitos contra la libertad e indemnidad sexual, o al fin y al cabo, maltrato sexual, es frecuente contar únicamente con el testimonio de la víctima como prueba y de ahí, que la mayoría de casos tengan poco recorrido judicial, abocándolos al archivo o a la absolución «por falta de pruebas».

Nosotros y nosotras damos total credibilidad al testimonio de la menor, porque más allá de resoluciones judiciales, no creer a una superviviente de agresión sexual, implica volver a agredirla, victimizarla doblemente. Y además nos parece lamentable que haya personas que necesiten detalles morbosos y escabrosos para dar credibilidad a la denuncia.

Mediante estas líneas mostramos nuestro apoyo político y personal públicamente y de forma incondicional, tanto a la menor como a su madre, tal y como hemos venido haciendo desde el mismo momento en el que tuvimos conocimiento de los hechos.

Por otra parte queremos denunciar el tratamiento dado a estos hechos, y el uso morboso que de los mismos se ha hecho por parte de algún medio de comunicación, sin respetar los derechos más elementales que asisten ni a la menor ni a su madre. Insistimos; sobran los detalles de la agresión.

Es imprescindible dar credibilidad al relato de una niña o niño, sin tener la necesidad de saber los detalles escabrosos del testimonio. Tenemos que ser capaces de dar ese salto, ya que es responsabilidad de todas y todos que este tipo de artículos no tengan audiencia.

A todos aquellos y aquellas que plantean que una denuncia de este calado puede tener su causa en una revancha o venganza personal, decirles alto y claro que son parte del engranaje que convierte día tras día a las supervivientes de violencia machista en responsables de la misma violencia que sufren. Es decir, las están sometiendo a una doble victimización, actitud que denunciamos y ante la que nos rebelamos.

No vamos a consentir que se desvíe el foco y se contamine una situación de esta gravedad, y hacemos un llamamiento a la cordura y la responsabilidad, recordando una vez más, que en estos casos es responsabilidad de todos y de todas proteger a las supervivientes y no vapulearlas a ningún nivel; ni público, ni judicial, ni mucho menos social.

Por todo ello, porque ante la violencia machista no caben actitudes tibias ni equidistancias, nos congratulamos de que el movimiento político del que formamos parte actuara en este caso y frente a su presunto agresor con la contundencia y coherencia que este tipo de hechos requieren.

También queremos dejar claro que seguiremos trabajando para acabar con este tipo de situaciones, no solo en nuestro entorno político y social más cercano, sino en la sociedad de Euskal Herria.






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