miércoles, 26 de julio de 2017

Las Preocupaciones del Magisterio Mexicano

Hoy martes 26 de julio, a dos años y diez meses de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, les compartimos este texto que circula en redes sociales:

La preocupación

La marcha iba llegando a Bellas Artes cuando un contingente de policías la “encapsuló”. De inmediato los granaderos levantaron los escudos y cerraron las filas. Los maestros se detuvieron y empezaron a corear consignas.

Aprovechando que la marcha se detenía una reportera se acercó a un maestro asoleado que tomaba un poco de agua de una botella.

—¿Le puedo hacer una pregunta? —le dijo.

—Claro que sí —respondió el maestro quitándose el sombrero y secándose el sudor de la frente con un paliacate rojo.

— ¿Acaso no le preocupa que los niños se queden sin clases? Ellos no tienen la culpa de nada.

El maestro tomó otro traguito de agua de la botella y le respondió.

—Sí, señorita. Me preocupa mucho que se queden sin clases.

—Pero es que con tantas marchas y paros los niños se quedan sin clases.

—Claro que me preocupa que se queden sin clases. Pero también me preocupa que se queden sin escuelas, sin educación, sin cupo en las universidades, sin empleo y sin futuro.

Me preocupa ver a mis alumnos, jóvenes y fuertes, vendiendo discos piratas en las calles sin que nadie les pregunte si ya comieron. Me preocupa verlos en el desempleo como millones de mexicanos, me preocupo mucho cuando atraviesan el desierto de Arizona a 50 grados con una triste botellita de agua para buscar el trabajo que aquí se les niega. Me preocupa que mis alumnas se embaracen a los 16 años porque no tienen más perspectivas en la vida que emplearse de cajeras en el Wallmart por el salario mínimo.
Me preocupa mucho ver a mis alumnos asaltando los micros o poniendo una narcotiendita o en las garras de los vicios porque el gobierno invierte más en operativos contra los maestros que en educación. Me preocupa ver a mis alumnas vendiendo sopes y productos de belleza mientras el presidente vive en una casa de 7 millones de dólares y viaja en un avión de 7200 millones de pesos.
Me preocupa que cuando mis alumnos se enferman tienen que formarse para sacar ficha en la madrugada, que no hay medicinas, que les dan cita tres meses después, que seis meses después pueden ver a un especialista y que les cambian cinco veces la fecha de la operación, hasta que se mueren porque solo tienen para una consulta con el doctor Simi. Me preocupa que cuando quieren formar pareja vivan de arrimados con sus padres, y que solo puedan aspirar a tener un pantalón pirata, un vestido pirata, una vida pirata.

Me preocupa y mucho, que López Dóriga, Adela Micha, Ciro Gómez Leyva les digan a quien deben odiar y a quien deben querer y que, en lugar de leer “Cien años de Soledad” crean a pie juntillas lo que dice la Rosa de Guadalupe o lo que Callamos las mujeres. Me preocupa que en tiempos de elecciones vendan su voto por una miserable despensa o por unos pesos que les quitan el hambre un día pero que los condenan a ser pobres toda la vida. Me preocupa que cuando lleguen a funcionarios o diputados, en lugar de defender a su pueblo, vendan su conciencia y voten a favor de entregar las riquezas nacionales a los extranjeros o que voten la Reforma Educativa o la reforma laboral que acabó con la jornada de 8 horas, el aguinaldo, el reparto de utilidades y convirtió en esclavos de los patrones a los trabajadores.

Me preocupa que me quieran evaluar con un examen de opción múltiple vigilado por el ejército y no sepan que trabajo en una escuela sin agua en los baños, sin pupitres, con alumnos que van sin desayunar o con las mochilas atiborradas de productos chatarra. Me preocupa que nunca uno de mis alumnos haya llegado a secretario de educación porque ese puesto está reservado para los amigos del presidente y para tecnócratas que en su vida han pisado la escuela Nicolás Bravo del Valle de Toluca donde las calles son de tierra y cuando llueve son de lodo. Me preocupa que con las modificaciones a la ley que aprobaron priístas, panrredistas, verdes, ecologistas cuando tengan 70 años solo puedan aspirar a una pensión de 1500 pesos mensuales. Me preocupa que lloren cuando la selección de futbol pierde 7-0 pero que les valga madre cuando el gobierno asesina a los estudiantes, a los maestros, a los luchadores sociales. Me preocupa cuando los veo dormidos en los camiones o en el metro porque tardan dos horas en llegar al trabajo o a su casa. Me preocupa que día a día coman peor porque día a día la comida sube de precio y el kilo de tortillas cueste 12 pesos y los políticos, que gana cien mil pesos mensuales, digan que el país crece y que tenemos la mejor infraestructura y que los inversionistas extranjeros están contentísimos.

Y tanto me preocupa que no tengan clases mis alumnos que lucho porque tengan otra clase de vida, otra clase de servicio médico, otra clase de justicia, otra clase de política, otra clase de salario, otra clase de país… Y otra clase de futuro…

Como verá, señorita. Me preocupan mucho, muchísimo mis alumnos.

Por eso lucho.






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lunes, 24 de julio de 2017

La Emancipación Descolonizadora de los Trabajadores

En la página Expansión han publicado este artículo con las más recientes declaracipnes de Arnaldo Otegi con respecto a los procesos de autodeterminación en Catalunya, Euskal Herria y Escocia, naciones que en pleno siglo XXI se ven forzadas a exigir algo que tenía que haber prescrito hace ya mucho tiempo: el anacrónico yugo colonial de las otrora potencias militares europeas.

Lean ustedes:


"No se puede evitar reconocer el sufrimiento que la lucha armada y la represión gubernamental han causado", dice

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha defendido que la independencia de vascos y catalanes es "en interés de los trabajadores", y ha recalcado que por ello el sindicalismo vasco, "en su mayoría", apoya la independencia vasca.

Ha asegurado que no se puede evitar reconocer el "sufrimiento que la lucha armada y la represión gubernamental" han causado, y ha advertido de que el "cambio de estrategia" de la izquierda abertzale ha dejado al Estado sin "enemigo interno".

En una entrevista concedida a la revista norteamericana 'Jacobin Magazine', recogida por Europa Press, Otegi contextualiza el desarme de ETA dentro de "un ciclo de cambios que ha tenido lugar en todo el mundo" en el que la mayoría de los movimientos que habían llevado a cabo la "lucha armada" han abandonado "este tipo de estrategia".

En esta línea, muestra su satisfacción por la decisión de ETA y manifiesta que "no sólo en términos políticos, sino también de moralidad revolucionaria", se deben asegurar los métodos pacíficos y democráticos.

"Obviamente nadie puede evitar reconocer el nivel de sufrimiento que la lucha armada y la represión gubernamental han llevado a nuestro país", afirma, al tiempo que reconoce que "nosotros también somos en parte responsables del sufrimiento en el país".

En este contexto, incide en la necesidad de que el problema de los presos, "los exiliados y la desmilitarización del país" sean encarados y critica que en Euskadi hay "un policía por cada veinte habitantes, el índice más alto de Europa".

Presos

En lo que afecta a los presos de ETA, Otegi defiende que tras el desarme de la banda, los reclusos de edad avanzada o con enfermedades graves deberían ser liberados "incondicionalmente", por ser "una cuestión humanitaria más allá de la política" y, después, las fuerzas políticas "progresistas" deberían debatir sobre cómo empezar a revisar todas las "medidas de excepción" que afectan a la política penitenciaria.

En este contexto, valora que en el Parlamento vasco hay una mayoría de representantes favorables al derecho a decidir --57 de 75-- y de estos, "entre nuestros 18 y los 11 de Podemos tenemos 29 en total, situándonos por delante de los 28 del PNV". "Por lo tanto, parece que tenemos una amplia mayoría en favor del derecho a la autodeterminación y una amplia mayoría progresista también", añade.

No obstante, considera que no se trata de intentar crear "una sola amalgama política e ideológica de estas mayorías" y aboga por poner sobre la mesa "posibles alianzas y dinámicas comunes para que nuestras políticas en términos nacionales avancen hacia la soberanía y nuestras políticas sobre las preocupaciones cotidianas se muevan hacia la izquierda".

Asimismo, subraya que la independencia proporcionará herramientas para avanzar en "políticas sociales alternativas", ya que exigir soberanía nacional y popular significa "luchar por ese terreno con las oligarquías que han secuestrado nuestra democracia".

"Siempre hemos afirmado que la independencia de los vascos o catalanes es en interés de la gran mayoría de la gente y de los trabajadores. Por eso, por ejemplo, el sindicalismo vasco en su mayoría apoya la independencia vasca. Es también por eso que nos enorgullece observar procesos como los de Escocia y Cataluña que, cuando reclaman el apoyo de la gente a la causa de la soberanía nacional, siempre la acompañan con un compromiso de programas sociales avanzados", añade.

Estado Español

Por último, cree que el Estado español atraviesa una "grave crisis estructural", ya que "los fundamentos" del régimen de 1978 están "en profunda crisis por diversas razones".

"En primer lugar porque la crisis financiera y económica mundial ha puesto en tela de juicio la viabilidad económica del país. Segundo, porque Cataluña ha iniciado un proceso que les llevará a la independencia nacional, y tercero, porque la izquierda abertzale ha cambiado sus estrategias dejando a España sin enemigo interno", señala.

En este sentido, dice que la clave del régimen de 1978 pasa por la defensa de la unidad española y por eso Cataluña tiene "la importancia que tiene, y por eso también queremos iniciar un proceso de independencia".

"Si acompañamos esto con una verdadera dinámica de la izquierda española, proponiendo un Estado multinacional y exigiendo el respeto al derecho a decidir, todo esto podría unirse en un cambio de régimen, una verdadera democratización. Pero no tenemos mucha esperanza ya que el PP, PSOE y Ciudadanos siguen siendo mayoría en el Estado español. Por eso decimos que tenemos que seguir nuestro propio camino, siempre que sea posible, en Cataluña y en el País Vasco", concluye.






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sábado, 15 de julio de 2017

Más Allá de Kostalandia

Por medio de exte texto publicado en Gara le recordamos a tirios y troyanos que Euskal Herria va mucho más allá del litoral bañado por el Cantábrico:


José María Pérez Bustero | Escritor

Un hecho que consideramos esencial a la conciencia vasca es conocer nuestro proceso. Nos llena de autoestima revisar los datos de los etnólogos que nos hablan de ser un pueblo antiquísimo. Y comprobar que ha tenido continuidad a lo largo de los siglos. Ya los romanos nos denominaban «vascones». Los escritores posteriores llamaron «reyes de los vascones» a los reyes navarros. Ulteriormente la gente vasca defendió su autonomía de gobierno hasta generar en el siglo XIX las guerras carlistas frente al centralismo de los Borbones. Pocos años más tarde llegaron las proclamas nacionalistas de Arana. Y sucesivamente surgieron los partidos políticos y movimientos de liberación. Un continuado proceso que fecunda la fe en nosotros mismos.

Hay, sin embargo, un ingrediente escabroso. Tras beber nuestra ideología e identidad en ese proceso, se da la circunstancia de que miramos este país nuestro ante todo desde la costa y tierras adyacentes. Miramos Euskal Herria en el mapa pero el país que llevamos pegado en la mente es simplemente «Kostalandia». ¿Resulta exagerado afirmarlo? Vamos a hacer un par de viajes hacia el Ebro, ahora que estamos en verano, para comprobar si esas tierras forman parte de nuestra percepción habitual. Desde luego, también podríamos visitar otras zonas pero hoy vamos a ceñimos a estas.

Partimos del norte costero, pasamos por la que fue conflictiva y hasta trágica autovía de Leizaran. Cruzamos las Dos Hermanas y entramos en la cuenca de Pamplona que oscila entre montañas relativamente suaves. Hasta aquí todo conocido. Vayamos más adelante. Al llegar a Tiebas, a punto de dejar la cuenca, vemos a la izquierda, las ruinas de un baluarte levantado hace ochocientos años. ¿Lo sabíamos?

Salimos a la llamada «Zona Media». Miramos atentamente. A la derecha asoma el cerco de Artajona. Un conjunto amurallado de hace casi mil años, con nueve torreones unidos por un camino de ronda. Seguimos. Dejamos Pueyo, edificado en un alto, para protegerse, también él, frente a invasores. Seguidamente Tafalla, que al parecer significa en árabe «donde comienzan los cultivos», y a cuyos vecinos dieron título de «nobles, leales y esforzados» en 1043. Torcemos a la derecha y, al rato, echamos una mirada a un pueblo que, en origen, estaba también edificado en lo alto del monte. Por eso le llamaron Pietra Alta, o sea, Peralta.

Giramos hasta Marcilla, para seguir hacia el Ebro. Tierras abiertas por una parte y otra. Campos de mies, huertas, frutales. Kilómetros y kilómetros. Pasamos junto a Villafranca, dejamos a la derecha Milagro, también en una elevación del terreno, y tras cruzar Castejón, tenemos delante Tudela. Hay partes en ella que recuerdan la época romana, y la musulmana que duró más de cuatro siglos, así como tramos de la población judía. A continuación llegamos hasta Cascante, en los lindes de Navarra. Es notoria la impronta que tuvo la época musulmana en el sistema de regadío. Y la instalación de trujales para la obtención de la oliva. Al parecer, en Cascante hubo la primera fábrica de cerillas desde mediados del siglo diecinueve. Un vecino nos dice «somos el culo de Euskal Herria».

Preparamos otro viaje. Salimos de nuevo desde la costa, y cruzamos la cuenca de Pamplona, pero esta vez subimos hasta el Perdón. Descendemos hacia Puentelareina donde se encontraban dos caminos que iban a Santiago. Seguimos hasta Estella con sus numerosos barrios o zonas, que echó a andar hace mil años por la creciente afluencia de peregrinos y mercaderes que iban por ese camino de Santiago. Continuamos, dejando a la izquierda el monasterio de Iratxe, que arranca ya en el siglo VIII, y Montejurra, lleno de historia como refugio de carlistas. Poco después pasamos junto a Villamayor con el castillo de Monjardín a unos 900 metros de altura, el último reducto mantenido en su día por los musulmanes.

Y de nuevo nos vemos inmersos en una superficie llena de cereal, viñedos, olivares, maíz, alfalfa, huertas. Se divisan docenas de pueblos. Con menos habitantes que hace décadas. No porque la gente ha escapado de la tierra sino porque las nuevas técnicas de labranza necesitan menos personas para las tareas del campo.

Viana es la última población de cara al Ebro. Resulta sorprendente mirar sus murallas. Como si la historia, olvidada por los habitantes de Kostalandia, estuviera quieta allí, por si alguien se siente curioso y a la vez huérfano de datos. Parecidamente, pero con mayor sorpresa, nos toparemos –si giramos hacia la izquierda– con Labraza, una pequeña población todavía hoy amurallada.

Volvemos a la costa. Llevamos imágenes en la memoria que nos impactan. Y que no aparecen en los discursos de nuestros representantes, ni reciben concentraciones de nacionalistas, ni asoman sino raramente en nuestros periódicos y revistas. Cuyos pueblos no sabíamos siquiera situar cuando alguien citaba sus nombres.

¿Seremos capaces alguna vez de meter esta zona del «País Vasco» en nuestra mente, en nuestra ideología y discursos? Vamos a decirnos, de momento, una sencilla verdad. No podemos requerir que esa gente vasca nos mire si no sabemos mirarla. No podemos soñar con un País Vasco cohesionado si no lo visualizamos. No podemos llevar en las manos el euskera y nuestro sentido de identidad, si no metemos en nuestra reflexión y perspicacia la superficie, la dinámica, la auto percepción que tienen los vascos-habitantes de esas amplias tierras. Ni debemos centrarnos en hablarles de que ellos son vascos. La tarea básica de momento es empezar a visualizarlos, a conocerlos, a comprenderlos, a apreciarlos profundamente. Mientras no llevemos a cabo esa tarea dejemos ese querido nombre de abertzales que nos damos, y tomemos el apelativo de «kostazales». ¿Ya tenemos gente que hace allí difíciles labores de captación? Una maravilla de personas. Pero la mayoría de los costeros debemos perder de una vez el prurito de captar. De fascinar. Hasta que nos sintamos de veras captados-fascinados por la Zona Media y la Ribera.





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domingo, 9 de julio de 2017

Martín Villa y los Asesinos de la Democracia

El Congreso borbónico franquista condecora sin ningún disimulo a sus sicarios.

En esta nota de Naiz, nos dan cuenta del encuentro entre dos víctimas vascas del terrorismo de estado español y el ejecutor de las sentencias de muerte aquel 3 de marzo en Gasteiz:


Eva Barroso y José Luis Martínez Ocio | Martxoak 3 Elkartea – Asociación Víctimas 3 de marzo

Este miércoles 28 de junio nos disponíamos a entrar por una de las puertas del Congreso de los Diputados cuando de repente y frente a nosotros vimos salir a Martín Villa. José Luis y yo nos miramos y en un mismo impulso fuimos hacia él. «¿Te acuerdas de Vitoria?», fue nuestro saludo. Él se detuvo en seco y algún resorte resonó dentro de sí. Nos presentamos de esta manera: «Somos hermanos de dos jóvenes obreros asesinados el 3 de marzo de 1976 en Vitoria». El ministro franquista había acudido al Congreso para ser condecorado y homenajeado en el Acto de Conmemoración del 40º aniversario de las primeras elecciones legislativas tras la dictadura franquista.

Han pasado casi 42 años desde que Martín Villa estuviera frente a una víctima del 3 de marzo, y al igual que los estamentos del Estado español, su arrogancia no se ha movido un milímetro en todo este tiempo.

En 1976, a los tres días de la criminal acción policial, los ministros franquistas Manuel Fraga Iribarne y Rodolfo Martín Villa llegaban a Vitoria-Gasteiz. Ante la indignación de las familias de los heridos y del personal sanitario ambos eran fotografiados mientras visitaban a José Castillo en el hospital. A las pocas horas de la toma de esta imagen fallecería. Antes habían caído abatidos Pedro Mari, Romualdo y Francisco. Unas semanas más tarde murió Bienvenido. No nos olvidamos que durante esta agonía, la represión continuaba contra toda mínima protesta solidaria y el derramamiento de sangre obrera prosiguió con Juan Gabriel en Tarragona y Vicente en Basauri.

Aquel día en el hospital le preguntaron a Martín Villa si venía a rematar a los heridos. Hoy le  hemos preguntado si se acuerda de Vitoria y si es así, por qué no reconoce el daño causado, asume su responsabilidad en aquel gobierno de Arias Navarro y da la cara. Y para animarle le hemos puesto el ejemplo del Gobierno británico declarándose responsable de la acción militar que en 1972 asesinó a 14 civiles. Un avance para la convivencia y la construcción de la paz en el norte de Irlanda.

Mientras hablábamos con Martín Villa, ¡cómo no pensar en el dolor vivido por nuestros padres, por nuestro pueblo, y en la violencia del Estado que él representa! Su respuesta es la negación de los crímenes (de lesa humanidad) y su autoexculpación ante las responsabilidades que  tuvo. Su conciencia no le dicta la mínima duda, no se siente culpable y no se arrepiente de nada porque no percibe haber hecho daño. Y lo más significativo de todo, tampoco siente la más mínima empatía ante dos familiares, y mucho menos, expresa el afecto y la delicadeza como hoy se exige que sean tratadas las víctimas del terrorismo. Nos dijo que quiere declarar pero que se lo impide la justicia, y eso es falso. Si de verdad quisiera, podría hacerlo de forma voluntaria. Por el contrario y para no pasar por ese trance, se escuda en la nula voluntad del Gobierno español para atender la orden de extradición para toma de declaración indagatoria dictada por la jueza Servini y en la directriz de la Fiscalía General del Estado para no admitir por los jueces los exhortos de dicha jueza en ese sentido. ¿Cómo una persona en busca y captura por la Interpol es condecorada y homenajeada por las altas instancias del Estado? Es inadmisible. O democracia o Martín Villa, con Martín Villa no hay democracia.

Sabemos que la impunidad es la estrategia del Estado, el mismo que condecora a Martín Villa en el Congreso y saca brillo al busto de Fraga en el Senado. Transcurridas más de cuatro décadas la impunidad es la seña distintiva de esta democracia a la española. Las víctimas de terrorismo de Estado existimos, y el 3 de marzo de 1976 ha mirado a los ojos a uno de los verdugos para decirle, aquí seguimos. Siempre os perseguirán nuestras memorias porque con impunidad nunca habrá democracia.






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martes, 4 de julio de 2017

Manifiesto Social | Altsasu Gurasoak

La fiscalía franquista ha culminado su despropósito, pidiendo condenas carcelarias de 50 años para siete de los ocho represaliados de Altsasu.

Aquí les compartimos el enlace al manifiesto que han dado a conocer sus padres, en el mismo se puede firmar la adhesión:


A raíz de los hechos acaecidos el pasado 15 de octubre, de madrugada, en un bar de la localidad de Alsasua, once jóvenes de la localidad han sido imputados por actos de terrorismo y siete de ellos han sido encarcelados provisionalmente. Tras un mes en prisión, cuatro de ellos han sido puestos en libertad con cargos y tres siguen en la cárcel. Desde el compromiso por la convivencia, la libertad, la justicia y el respeto por los derechos humanos y los principios del Estado de Derecho, las personas abajo firmantes mostramos nuestra preocupación por el desarrollo de los acontecimientos en torno a este caso.

Consideramos fundamental que la sociedad, sus representantes institucionales, los medios de comunicación y el sistema judicial observen los criterios de cautela, ecuanimidad y proporcionalidad. En este sentido, debemos ser respetuosos con la presunción de inocencia y, por ello, mostramos nuestra preocupación por la publicación de las identidades de los jóvenes —dos de ellos menores de edad—, y por la forma en que se han producido las detenciones, sin citación judicial, en lugares y horarios públicos a pesar de haberse personado anteriormente y de forma voluntaria a declarar. Se les ha negado el derecho al Juez natural y, como han señalado reputados juristas, las garantías procesales (derecho a la defensa, individualización de las responsabilidades, interpretaciones no extensivas, proporcionalidad, no arbitrariedad…) han quedado en entredicho.

Por otra parte, mostramos nuestra preocupación por la calificación judicial de los hechos como delito de terrorismo. La falta de proporcionalidad y la interpretación extensiva vulneran las libertades, las garantías procesales y la seguridad jurídica que a todas las personas nos deben proteger. En este sentido queremos resaltar que los primeros informes policiales, redactados por la Policía Foral y la Guardia Civil, contradicen y rechazan la calificación de los hechos como delito de terrorismo.

Si nos atenemos a las consecuencias penales derivables de la calificación como acto de terrorismo, la privación de libertad entre 10 y 15 años, equivalente a la de un delito de homicidio, no resulta ajustada al grado de gravedad de las lesiones recogidas en los partes médicos. Debemos señalar el perjuicio irreparable que ocasionaría el cumplimiento de penas desproporcionadas en el futuro de estos jóvenes. Debemos subrayar la excepcionalidad de una medida cautelar como la prisión provisional. Preocupa su implementación en jóvenes que reiteradamente han demostrado su voluntad de personarse ante los juzgados. Entendemos el sentimiento de indefensión y desamparo que han mostrado las familias.

Por otra parte, durante el transcurso de estas semanas hemos asistido a un sobredimensionamiento mediático que ha distorsionado la imagen del municipio navarro dañándolo sobremanera, haciendo flaco favor a la convivencia.

Por todo ello, pedimos que imperen los principios de proporcionalidad, justicia y equidad, y requerimos la eliminación de la calificación penal como delito de terrorismo, la devolución de la competencia al Juzgado de Instrucción nº 3 de Pamplona, y la consiguiente puesta en libertad de los siete jóvenes.

A la vez, solicitamos a las autoridades competentes (Fiscalía General, Audiencia Nacional y Audiencia Provincial de Navarra) a que reconsideren sus actuaciones en el sentido mencionado y a las administraciones públicas, medios de comunicación, agentes sociales y políticos y a la sociedad en general que colaboren en la consecución de estas peticiones.






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sábado, 1 de julio de 2017

Egaña | Errekaleor

Le damos seguimiento al caso del barrio okupa de Gasteiz con este texto publicado por Iñaki Egaña en su cuenta de Facebook:


Iñaki Egaña

Vivimos en un mundo "libre", acotado por unas normas que, en la teoría, nos las hemos puesto entre todos. Normas de convivencia, de justicia, de comportamiento, de pluralidad... de vida. Sabemos, sin embargo, que todo eso es una farsa, que estamos enfilados a consumir, a mantener en la sociedad las diferencias marcadas por el lugar nacimiento y acogotadas por el medio laboral.

En las sociedades tecnológicamente más avanzadas, se nos dice que todo tiene cabida, dentro de esas normas de convivencia pactadas, incluso el derecho a decidir individual y colectivamente. Pero ahí la comedia también se impone sobre la realidad. Los límites son notorios cuando el sistema se pone de verdad en cuestión, aunque sea en detalles. Entonces, el matonismo ideológico no deja lugar a la poesía.

El proyecto comunitario de Errekaleor ha sido enfocado por los seguidores del razonamiento único. Dicen que hay alternativas. Pero siempre y cuando no dejen un poso positivo, creíble, que se pueda repetir en otros lugares y que sirva de faro para colectivos que no encajan en la fotografía del sistema.

Las alternativas que ofrece el sistema son aquellas enlatadas en museos y campos de fútbol, en culturas apropiadas por el derroche. En consecuencia, no son alternativas, sino incitaciones a mantener un estado eterno de consumo, bajo la apariencia de superaciones y progreso. Tenemos decenas de anuncios que ahondan con una desfachatez extrema en conceptos a los que han hurtado su significado. Y, nos escupen, que si no seguimos su huella nos convertiremos en marginados.

Gorka Urtarán y con él la representación agazapada bajo su sombra, aspiran a mantener ese viejo eslogan franquista que decía "libertad sí, sin alcanzar el libertinaje". Es decir, libertad entendida como un conjunto de leyes amenazantes, argumento supremo de esa democracia descolorida de la que se apropian ajenos y extraños. Hay permiso para la pluralidad hasta que esa pluralidad pone en tela de juicio el pensamiento único.

Ejemplos de esa última afirmación los hemos conocido y sufrido en los últimos años, en los últimos tiempos, con una cadencia que demuestra que no estamos ante una respuesta sistémica excepcional, sino ante un código defensivo habitual. Código que utilizan quienes defienden las posiciones de ese poder omnipresente, gestionado con medios, policía o hábitos, con el objetivo de perpetuarse. Nunca olvidaré aquel desalojo del Euskal Jai de Iruñea, en nombre de la "civilización".

Los primeros objetores de conciencia al servicio militar y los miles de insumisos posteriores fueron tachados de inadaptados sociales, como si el Ejército fuera un pilar básico social, educativo y con un valor ético supremo. A los ecologistas que se enfrentaron a Lemoiz se les embarcó en la txalupa de la marihuana y el hipismo folclórico, hasta que la central comenzó a tambalearse. Fue entonces cuando la cosa se supo seria, que la respuesta se convirtió en que aquellos alternativos estaban en contra del progreso, de la normalidad, que querían volver a poblar las grutas de Santimamiñe y comer berzas de Berriz.

Con una sociedad entregada a cuatro desalmados que entienden la vida en función de los balances positivos de sus cuentas de resultados, que ganan a espuertas y crean tendencias de todo tipo gracias a sus compañías de propaganda, la autogestión ha sido sistemáticamente demonizada. Porque autogestión significa precisamente salir de esas normas que nos estrujan desde que suena el despertador por la mañana. Porque autogestión tiene numerosos sinónimos, reñidos precisamente con el poder capitalista: autodeterminación, soberanía, colectivización, socialismo, independencia... Y la búsqueda de sus antónimos nos deja en el punto actual: subordinación y dependencia.

Han sido precisamente las gestas autogestionarias las que con mayor insidia han tratado las instituciones destinadas a su perennidad. Kukutza en Bilbao había sobrepasado las tasas de "libertad controlada" y, sobre todo se había convertido en referencia y cohesión para un sector social distraído hasta entonces en la marginalidad cultural. Por eso el difunto alcalde Azkuna arremetió no sólo contra su símbolo sino también contra su proyecto real. Es un insulto a la inteligencia que a la antigua alhóndiga de la capital vizcaina se le llame hoy precisamente Azkuna Zentroa "lugar de ocio y cultura". Al menos sirve para explicar en qué términos hablamos unos y otros de cultura.

Una experiencia similar corrió el proyecto Kortxoenea en Donostia, desmantelado en vísperas de la capitalidad cultural europea de 2016, asaltado por hombres de uniforme cuando se inauguraba el proyecto multicultural y multimillonario de Tabakalera. Parece mentira que propósitos tan humildes y concentrados en comunidades abiertas como las de Kukutza, Kortxoenea o la más extensa de Errekaleor, puedan provocar respuestas tan airadas en el establisment, como si se tratara de una confrontación a vida o muerte, cuando en realidad se trata de experiencias en las que el principal lema tiene que ver con "otra vida, otro modelo, es posible".

Errekaleor es un proyecto autogestionario. Modesto, pero simbólico. Y lo simbólico es parte de esa gran batalla ideológica que tanto molesta a los defensores de una libertad como la que anuncia recientemente el ministerio de Defensa español para alistarse a su Armada. Nadie hablará de esclavitud, de dependencia, de prisión, de consumo inducido. Esos defensores del pensamiento único, sin embargo, nos citarán la palabra libertad precisamente para tapar el significado que le dan, esclavitud, dependencia, prisión, consumo inducido. Por ello sobran los experimentos que puedan demostrar otras verdades diferentes a las oficiales.

El potencial de Errekaleor es su fortaleza. Y así lo entienden quienes quieren que desaparezca del mapa. Hay una lectura que los colegas de Gorka Urtarán hacen para el conjunto de Euskal Herria. En Bizkaia y en Gipuzkoa les ha dado sus frutos. En Ipar Euskal Herria acaba de fracasar estrepitosamente en las elecciones legislativas. En Araba tiene sus frenos con los ecos aún recientes del caso del corrupto y ex jeltzale Alfredo de Miguel.

La lectura tiene que ver con su crecimiento electoral. Es notorio que su mejora electoral tiene que ver con su penetración en el nicho de votantes del PP, de la derechona española. Una derecha que en Gasteiz estaba asentada por razones ya conocidas, alcaldía incluida. Una derecha todavía muy potente numéricamente. Y puesto que el PNV tiene una lectura únicamente electoral para marcar su estrategia política, la sustracción de las señas de identidad de esa derecha española (contra la autogestión de Errekaleor, contra las ayudas del RGI...) se ha convertido en táctica inminente.

No me preocupan en absoluto las definiciones de autogestión que puedan confeccionar quienes apoyen o vivan in situ el proyecto de Errekaleor. Ni siquiera si se convertirá en un hito sobre el tan manido "poder popular" que hemos destacado desde siempre en nuestros tratados de democracia vasca participativa. Me encandilaron aquellas palabras que escuché en la reciente manifestación solidaria de Gasteiz: "Por pedir, pediríamos mucho, pero nos conformamos con que nos dejen tejer nuestro mundo, nuestra alternativa".

Y es que, en definitiva, de eso se trata. De descentralizar, de crear, de avanzar y, a veces retroceder, de construir. Y también de equivocarse. Me han recordado tantas veces que la autogestión es un término utópico, reñido con el tamaño, que ya olvidé cuando fue la primera. Por eso hago caso omiso a esas recomendaciones de pragmatismo y sé que experiencias como las de Errekaleor son las mías. Porque creer en la utopía es lo que nos hace ser más humanos. Y experimentar en pequeñas comunidades lo que nos hace fuertes. Así haremos camino.






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